Educación

Puta, la ‘palabrita’ que investigó un reconocido periodista


Redacción #SinRecato.

El texto encomillado que, a continuación, comparte #sinrecato con sus ciberlectores es de la autoría del reconocido periodista costeño Juan Gossaín, incluido en una sustanciosa crónica en torno al origen de algunas palabras castizas y publicada hace poco en el periódico El Tiempo, bajó el título ‘El curioso origen de tocayo, cucayo y de la palabrita aquella…’.

Pues resulta que la ‘palabrita aquella’ es puta y así es su origen, de acuerdo con las investigaciones del insigne periodista:

“Ustedes me sabrán excusar, y les encarezco que me comprendan, pero es que no se trata de una grosería sino de curiosidades de la lengua española. Mi único propósito es que tengamos un rato de entretenimiento metiéndonos en las entrañas más profundas de las palabras. Ya he dicho varias veces que, si se le mira bien, y si se le busca y rebusca con cuidado, no hay juguete más divertido que el lenguaje”.

“Para no darle más vueltas al asunto, les cuento que lo mismo que me ocurrió con tocayo me pasó con la palabra ‘puta’. ¿Dónde nació, y cuál es su procedencia? Se me fue media vida en esas pesquisas”.

“Por fin encontré la respuesta en el gran Sebastián de Covarrubias, que hace 400 años publicó la primera edición de su incomparable Tesoro de la lengua castellana o española”.

“Nos explica él que “puta es la ramera o ruin mujer. Dícese casi pútida porque está siempre podrida o de mal olor”.

“De manera, pues, que el origen de puta es la palabra ‘pútrido’, que significa podrido, corrompido, putrefacto. Pobres mujeres: así las tratan desde aquellos tiempos. Hasta el idioma las ultraja”.

Al margen de las investigaciones de Gossaín, el periodista español Álex Grijelmo, en su columna ´La punta de la lengua’ para el diario El País, sostiene que puta fue un eufemismo para referirse a ‘mujer pública’, citando al lingüista especialista Miguel Casas Gómez de la Universidad de Cádiz.

Más investigadores se remontan hacia finales del siglo I antes de Cristo, indicando que proviene del latin putto, que significa muchacho y era asociado a la prostitución, y putta al género femenino. También les decían efebos o efebas.

Con el tiempo, el término ha ido ramificándose y cada nación dice tener el propio para referirse a la mujer, o al hombre, que se dedican, por diversas circunstancias, a uno de los oficios entre los más viejos de la humanidad.

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